Dos jubiladas, 200 mil dólares sin interés y un departamento que se transformó: los números que no cierran en la causa contra Adorni
La declaración de las dos jubiladas que le vendieron a Manuel Adorni el departamento de Caballito no aclaró nada. Al contrario, multiplicó las sospechas en la causa por presunto enriquecimiento ilícito. Ante el fiscal Gerardo Pollicita, Claudia Sbabo y Beatriz Viegas admitieron que no conocen los detalles de la operación —sus hijos se encargaron de todo— y que no recordaban bien el estado original del inmueble cuando se lo mostraron las fotos del antes y después. Ahora el fiscal investiga quién pagó las refacciones y cuánto costaron.
Adorni pagó 30.000 dólares al contado y acordó diferir los 200.000 restantes por un año, sin intereses. Es decir, las jubiladas le financiaron el 87% de la propiedad sin ganar un peso, algo que no parece coherente desde el punto de vista financiero. Ellas habían comprado el departamento cinco meses antes por 200.000 dólares a un exfutbolista que lo vendía en mal estado y con urgencia, y se lo revendieron a Adorni por 230.000. El valor de mercado en esa zona es de unos 2.500 dólares el metro cuadrado, pero la operación se cerró a 1.533.
Las refacciones fueron totales: pisos nuevos, muebles, revestimientos, baños, cocina, vestidor, balcones, patios, cerramientos y lavadero. Las jubiladas dijeron no recordar quién pagó ni cuánto salió. El fiscal ya citó a declarar a Pablo Martín Feijoo (hijo de una de ellas), quien conoce a Adorni por el colegio de los hijos y tiene un ingreso registrado a la Casa Rosada días antes de la venta.
Además del departamento, Adorni deberá explicar otros 30.000 dólares de un préstamo de dos policías, 25.000 ya desembolsados para una casa en un country, escrituras, expensas, colegio privado y un viaje a Aruba en primera clase con toda la familia por 5.800 dólares. En ese momento ganaba 3,5 millones de pesos. Ahora, el doble.
