Argentina se retira de la OMS y crece la preocupación por el impacto en la salud pública
El gobierno de Javier Milei formalizó la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una decisión que implica dejar de formar parte de los mecanismos de cooperación sanitaria internacional.
La medida, que sigue una línea similar a la adoptada por Donald Trump durante su gestión, se hizo efectiva tras cumplirse un año de la notificación oficial presentada ante la Organización de las Naciones Unidas.
El anuncio fue confirmado por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que el país continuará desarrollando políticas sanitarias con “plena soberanía” y buscará alternativas de համագործación a través de acuerdos bilaterales y regionales.
Argumentos del Gobierno
Desde el Ejecutivo señalaron que la decisión apunta a reforzar la autonomía en la definición de políticas públicas en materia de salud, rechazando lo que consideran injerencias de organismos internacionales.
En esa línea, el Gobierno planteó que la pertenencia a la OMS limitaba la capacidad de decisión nacional, una interpretación que fue cuestionada por distintos sectores.
Impacto en el sistema sanitario
La salida del organismo implica que la Argentina queda fuera de redes de cooperación clave en temas como campañas de vacunación, monitoreo de enfermedades y acceso a programas internacionales de salud.
Además, podría afectar el acceso a financiamiento, asistencia técnica y estrategias globales diseñadas por especialistas para la prevención y el control de epidemias.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, había manifestado previamente su preocupación por la decisión y pidió al país que reconsiderara su postura.
Un escenario con incertidumbre
La desvinculación abre interrogantes sobre el futuro de distintas políticas sanitarias que dependen de la articulación internacional, en un contexto donde la cooperación global resulta clave para enfrentar desafíos como pandemias, acceso a medicamentos y reducción de desigualdades en salud.
La medida también se inscribe en un debate más amplio sobre el rol del Estado, la relación con organismos internacionales y el financiamiento del sistema de salud, en medio de un escenario económico que tensiona los recursos públicos.
