El proyecto de La Libertad Avanza ataca lo individual, lo gremial y la justicia laboral
Todos los derechos con los que arrasa la reforma laboral de Milei
La “modernización” que promete el Gobierno trae precarización para empleados formales y no mejora en nada la situación de monotributistas y empleados de plataformas.
La reforma laboral que el Gobierno impulsa con insistencia y que en la madrugada del jueves tuvo media sanción en el Senado, destruye el derecho de las y los trabajadores por tres grandes vías. Ataca el contrato individual –con la creación del banco de horas, el fraccionamiento de las vacaciones o el recorte a las licencias por enfermedad–, debilita la acción sindical –con los límites al derecho a huelga, o la prohibición de las asambleas– y por último, también ataca a la justicia laboral –con, por ejemplo, el traspaso a los tribunales a la Ciudad de Buenos Aires–. Una encerrona a la que la administración de Javier Milei pretende llevar a los empleados formales, pero también a los informales, a los que deja tanto o más desprotegidos de lo que estaban hasta ahora. Ni trabajadores de aplicaciones ni monotributistas, el proyecto libertario no tiene beneficiarios entre la masa trabajadora.
“Si te lastimaste jugando al fútbol, tu jefe no tiene nada que ver”. La frase del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, resume el argumento libertario para romper con un derecho histórico: las licencias por enfermedad. Si la ley se sanciona, aquella persona que tenga una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de las tareas laborales cobrará solo el 50 por ciento del sueldo que percibía al momento del accidente durante 3 meses o 6 si tiene personas a cargo. Los libertarios fueron un poco más generosos con aquellos que padezcan “enfermedades no voluntarias”, es decir, que no sean consecuencia de actividades voluntarias riesgosas. En ese caso, el empleado tendrá derecho a percibir el 75 por ciento del salario. Una situación a la que la senadora de Fuerza Patria Cristina López calificó como “esclavitud laboral”. “Si te enfermás, perdés. Si tu cuerpo no da más perdés, igual que en el siglo XIX”, dijo.
