El presidente rescata el lema enarbolado en 2003 en oposición a la guerra de Irak en 2003 y que llevó a la inesperada victoria de Rodríguez Zapatero
Pedro Sánchez se planta ante Trump y resucita el “No a la guerra”
En marzo de 2003, cuando el entonces presidente españolJosé María Aznar se alineó con George Bush (h) y Tony Blair para comprometer a su país en la invasión de Irak bajo la excusa de unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, el clamor pacifista de la sociedad española se plasmó en un lema que recorrió el país y llenó plazas en pueblos y ciudades: “No a la guerra”. Aquel eslogan se mantuvo durante un año y tomó más fuerza cuando, un año después, un atentado yihadista en Madrid dejó un reguero de 192 muertos. Cuatro días después, las elecciones generales arrojaron la mayor sorpresa de la historia reciente de España: la victoria del socialista José Luis Rodríguez Zapatero que ninguna encuesta había sido capaz de pronosticar.
23 años después, ante un nuevo conflicto bélico y también con todas las encuestas augurando una derrota socialista en las próximas elecciones generales, previstas para 2027, Pedro Sánchez ha decidido rescatar aquel lema. No a la guerra. Lo ha hecho en respuesta a las amenazas del presidente norteamericano, Donald Trump, que ha reaccionado con un intento de intimidación comercial a la negativa del Gobierno español de permitir la utilización de las bases militares norteamericanas situadas en territorio español para su ofensiva militar contra Irán.
Las sociedades europeas vienen asistiendo con cierto estupor a las reacciones timoratas frente a las humillaciones con las que Donald Trump ha sometido en los últimos meses a quienes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial han sido los principales aliados de Estados Unidos. Ni la condescedencia hacia Vladimir Putin con la que el presidente republicano ha observado la invasión rusa a Ucrania; ni la exigencia destemplada a los países europeos para que aumenten su aportación a los gastos de la OTAN; ni la imposición arbitraria de tasas comerciales; ni la amenaza de quedarse con Groenlandia, un territorio que pertenece a Dinamarca, habían tenido hasta ahora una respuesta por parte de la Unión Europea acorde al tamaño de las afrentas.
Vacío en Europa
Esta ausencia de liderazgo en Europa ha sido vista por Pedro Sánchez como una oportunidad, no sólo por su condición de presidente de la Internacional Socialista sino también porque a nivel interno necesita de un revulsivo para movilizar a un electorado de izquierda que sondeo tras sondeo aparece desanimado y con poco interés para acudir a las urnas. Situarse como una referencia democrática frente al autoritarismo de Trump tiene riesgos mayúsculos, pero también posibles réditos de los que el líder socialista está necesitado.
Por ese motivo, después de que el presidente norteamericano respondiera con una amenaza comercial a la negativa española de utilizar las dos bases situadas en la región meridional de Andalucía para una operación militar que no cuenta con sustento de derecho internacional, el presidente español redobló la apuesta. En un mensaje de diez minutos televisado en directo a primera hora de la mañana, rescató el lema de ‘No a la guerra’ y aseguró que es ingenuo pensar que practicar “un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar”.
Convencido de que, al igual que sucedió durante el conflicto de Gaza, la posición que defiende su gobierno es mayoritaria en la sociedad española y no sólo entre el electorado de izquierdas, decidió plantar cara al mandatario norteamericano, a quien no mencionó. Dijo que es ingenuo pensar que la solución de los problemas está en la violencia y planteó los términos del conflicto en el plano de la defensa o la vulneración de la legalidad. «No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de alguno», dijo.
Advirtió de que los principios que se defienden en relación a la invasión rusa de Ucrania deben aplicarse también en este caso y no dejó pasar la oportunidad de trazar un paralelismo entre el actual conflicto entre Estados Unidos e Irán y la invasión de Irak en 2003. Recordó que aquella guerra provocó inestabilidad, terrorismo y crisis económica y rescató el lema de entonces: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra”.
Consecuencias
Sánchez reconoció que es pronto para saber si este conflicto bélico tendrá consecuencias similares al de Irak, pero sí aseguró que de él “no va a salir un orden internacional más justo, ni salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medio ambiente más saludable”. “De hecho, lo que de momento podemos vislumbrar es más incertidumbre económica, subidas de precio de petróleo y también del gas. Por eso desde España estamos en contra de este desastre”.
La invasión de Ucrania ya tuvo en su momento repercusiones económicas en Europa, donde se disparó la inflación como consecuencia del aumento en el precio de los combustibles. Ahora se vaticina que sucederá lo mismo y por ello el presidente español se apresuró a señalar a los responsables. Tras condenar por ilegales los ataques de Irán a países vecinos, señaló que el conflicto desatado por Estados Unidos e Israel, además de centenares de muertos ha causado el desplome de las bolsas, el bloqueo del tráfico aéreo en la zona y el posible cierre del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20 por ciento del gas y del petróleo mundial.
Respaldos
A pesar de que la bravuconada de Trump en el despacho oval de la Casa Blanca amenazando a España había tenido como testigo silencioso al canciller alemán, Friedrich Merz, que posteriormente declararía que no quiso responder en público para no ahondar en el conflicto, cuando Sánchez hizo su intervención desde el palacio de La Moncloa ya sabía que contaba con el respaldo de los principales líderes europeos.
No obstante, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, trasladó a su homólogo alemán, Johann Wadephul, la “sorpresa” del Gobierno ante lo que calificó como “falta de solidaridad” demostrada por Merz durante su reunión con Donald Trump. “Cuando uno comparte una moneda común espera la misma solidaridad que España ha mostrado, por ejemplo, con Dinamarca”, lamentó el responsable de la diplomacia española. “La política comercial es una política común de la Unión Europea y la Comisión Europea no va a aceptar amenazas a ningún país”, insistió.
En esa línea, ya la Comisión Europea, el máximo órgano ejecutivo de la UE, había advertido de que cualquier ataque comercial contra un Estado miembro lo es contra toda la Unión Europea, y ayer Sánchez recibió llamadas de apoyo del presidente francés, Emmanuel Macron; del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
A lo largo del día se sucedieron más muestras de apoyo a Sánchez. El portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill, advirtió de que la UE se asegurará de que sus intereses están totalmente protegidos. “Estamos preparados para actuar para salvaguardarlos”, dijo. En esa línea, advirtió a Washington de las consecuencias que podría tener que las amenazas contra España se materializaran. “La Unión Europea y EE UU concluyeron un acuerdo importante el pasado verano. La Comisión espera que EE UU honre totalmente los compromisos de dicho pacto”, abundó.
El vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea y comisario de Industria, Stéphane Séjourné, recordó que «una amenaza contra un Estado miembro es, por definición, una amenaza contra la UE».
Confusión
La evolución del conflicto entre España y Estados Unidos dio un giro confuso a última hora de este miércoles después de que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijera en una rueda de prensa que España había acordado cooperar con el Ejército de Estados Unidos. Esta afirmación fue inmediatamente desmentida por el ministro José Manuel Albares, que aclaró que la postura del Gobierno español no se había modificado. “La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio y los bombardeos en Irán, sobre el uso de nuestras bases, no ha cambiado ni una coma”, aseguró en una entrevista radiofónica. “No tengo la menor idea de a qué se puede referir o de dónde puede venir eso”, dijo.
