El Gobierno dispuso el traslado del sable corvo de San Martín al Regimiento de Granaderos
El Gobierno nacional oficializó este martes el traslado del sable corvo del general José de San Martín, una de las piezas más emblemáticas del patrimonio histórico argentino. A través del Decreto 81/2026, publicado en el Boletín Oficial, se ordenó que el arma deje el Museo Histórico Nacional (MHN) y sea reubicada en el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, ubicado en Palermo.
Según lo establecido en la norma, la medida tiene como objetivo “asegurar su adecuada guarda, conservación y custodia permanente”. El decreto, firmado por el presidente Javier Milei y el jefe del Ejército, Carlos Alberto Presti, subraya que el sable “integra el patrimonio histórico de la Nación” y constituye “uno de los símbolos más representativos de la soberanía nacional y de la consolidación de la independencia”.
Entre los argumentos oficiales, se recuerda que la pieza fue objeto de robos en dos oportunidades, en los años 1963 y 1965, cuando se encontraba bajo custodia del Museo Histórico Nacional. En función de esos antecedentes, el Gobierno sostiene la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y resguardo institucional.
El texto dispone que el sable quedará bajo la guardia y custodia del Regimiento de Granaderos, que será responsable de su preservación, seguridad e integridad, conforme a los protocolos correspondientes.
Críticas de historiadores
La decisión fue cuestionada por la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AAIH), que advirtió que el traslado “representa un grave antecedente en materia de protección del patrimonio histórico”.
Desde la entidad señalaron que la medida contradice el decreto presidencial de 1897, mediante el cual se aceptó la donación del sable a la Nación Argentina y se estableció como destino el Museo Histórico Nacional, una institución pública, civil y abierta a la ciudadanía.
Además, recordaron que el sable ya había sido trasladado al Regimiento de Granaderos en 1967, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, y que en 2015 un decreto presidencial restituyó la pieza al MHN. En ese sentido, remarcaron que el museo garantiza tanto las condiciones de conservación como el acceso público.
Para la AAIH, el traslado al ámbito militar desconoce el valor histórico, patrimonial y simbólico de la pieza, y supone un retroceso en la concepción del patrimonio como bien común de la sociedad.
