“De mi camada, ya son más los que se fueron que los que quedaron”: el cientificidio que expulsa a los investigadores del país
El gobierno de Javier Milei está provocando una fuga masiva de jóvenes científicos del país. A los despidos, la falta de subsidios y la no renovación de 379 becas doctorales en el Conicet, se suma una caída real del 40% en los salarios de investigadores y becarios desde diciembre de 2023. El sistema nacional de ciencia perdió más de 6.000 empleos en ese período, la mitad del Conicet.
Los becarios describen un día a día desesperante: insumos que no llegan, máquinas rotas que no se reparan, experimentos que se reducen al mínimo y reactivos que se estiran al límite. Muchos complementan sus ingresos con docencia o trabajando como repartidores en plataformas. “Cobramos menos de 1.200.000 pesos”, denuncia Manuel Crespo, becario doctoral. “No tenemos subsidios, no tenemos dinero para hacer experimentos”, agrega.
El biofísico Agustín Ormazábal afirma: “De mi camada, son más los que se fueron que los que se quedaron”. Y las historias abundan: Melisa Lamberti se fue a la Universidad de Miami y no planea volver porque “no hay plata ni para los insumos más básicos”. Juan Ispizúa se instaló en la Universidad de Washington y dice que el gobierno anticiencia de Milei volvió imperativa su salida.
El país invierte una década en formar a cada investigador. Justo cuando empiezan a devolver ese conocimiento, a los 35 o 40 años, el Estado los expulsa. Científicos que planeaban quedarse ahora están enviando currículums al exterior, mientras el gobierno justifica el ajuste con la excusa del déficit fiscal, que no aplica para otras áreas como el campo o la inteligencia artificial.
La producción de conocimiento local se frena. La sangría no es visible porque es por goteo, pero es constante y profunda.
