Reforma laboral: la Casa Rosada exige votos y posterga compensaciones a las provincias

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A trece días del tratamiento de la reforma laboral en el Senado, el Gobierno nacional endurece su estrategia frente a los gobernadores dialoguistas. Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) se mostraron dispuestos a acompañar el proyecto impulsado por el oficialismo, aunque reclamaron que se contemple el impacto fiscal que tendrá en las arcas provinciales. Desde la Casa Rosada, sin embargo, la respuesta fue clara: primero los votos, después las compensaciones.

El planteo se dio tras una reunión realizada en la Casa de la Provincia de Salta, que tenía como objetivo central forzar la baja del artículo 191, uno de los puntos más sensibles de la iniciativa, por su efecto directo sobre los fondos coparticipables. El encuentro terminó con la sorpresiva aparición del ministro del Interior, Diego Santilli, y una foto política que buscó mostrar sintonía, aunque las diferencias de fondo siguen abiertas.

Los gobernadores coincidieron en la “necesidad de una reforma laboral”, pero advirtieron que no puede avanzar a costa de desfinanciar a las provincias. “Entendemos que es una ley necesaria, pero nunca afectando los intereses de nuestra provincia”, sostuvo Sáenz, mientras que Jaldo alertó sobre el impacto de la caída del consumo y una eventual reducción de alícuotas en los ingresos provinciales.

Según reconstruyó Página/12, Santilli les transmitió que cualquier mecanismo de compensación podría evaluarse recién después de la aprobación de la ley, una lógica de premios y castigos que encendió alarmas entre los mandatarios. Sin garantías concretas, los gobernadores comenzaron a explorar la posibilidad de una posición común, con una reunión prevista en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para la próxima semana.

En la Casa Rosada conviven dos posturas. La más dura, encabezada por el ministro de Economía Luis Caputo, rechaza cualquier modificación del artículo que afecta la recaudación por Ganancias. “No se va a tocar”, repiten en Balcarce 50. El oficialismo confía en contar con unos 44 votos en el Senado, aunque persisten tensiones y posibles fisuras tanto entre gobernadores como dentro del propio peronismo.

Mientras Santilli continúa su gira federal para asegurar apoyos clave, crece entre los mandatarios la desconfianza frente a lo que interpretan como un cheque en blanco que el Gobierno les pide firmar, en un contexto de negociaciones abiertas y final incierto.

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