El juicio podría demorar cerca de un año

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Qué le espera a Maduro en EE.UU.: “el infierno en la tierra” y una posible cadena perpetua

El futuro judicial del presidenteNicolás Maduroy el de su esposa Cilia Flores es casi igual de incierto que el futuro de Venezuela. Ambos fueron trasladados a Nueva York el sábado por la noche, dejando nuevas imágenes del dirigente venezolano caminando por los pasillos de la oficina local de la DEA (la agencia antidrogas de EEUU), esposado y ataviado esta vez con un chándal negro. “Buenas noches y feliz año nuevo”, dice Maduro, sujetado por dos agentes de la DEA mientras hace lo que se conoce como el perp walk, una suerte de paseíllo de la vergüenza que se aplica a los arrestados.

El sábado, antes de su llegada a territorio estadounidense, el departamento de Justicia ya presentó los cargos. Se imputa a Maduro y a Flores por “narcoterrorismo” y tráfico de cocaína. Se acusa al dirigente chavista y a su gobierno de conspirar y colaborar con grupos de narcotráfico -como El Tren de Aragua- para introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos. Las alegaciones presentadas por Estados Unidos van en la línea del argumentario de Donald Trump para justificar la intervención militar, así como las más de 30 naves hundidas en el Caribe y el Pacífico Oriental. En otoño, el departamento de Estado ya catalogó el Cártel de los Soles como organización terrorista y situó a Maduro como su cabecilla.

Con la actual acusación por la que ha sido secuestrado, en caso de ser condenado por tráfico de cocaína, Maduro se expone a una posible pena de entre 10 años de cárcel y cadena perpetua. Además, en una anterior imputación -de 2020- el mandatario venezolano estaba acusado de conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos contra EEUU. Esta acusación de 2020 supondrían entre 20 años de cárcel y cadena perpetua.

El relato de la administración contrasta con informes previos librados por la inteligencia estadounidense. En abril, la oficina del director de la Inteligencia Nacional de EEUU concluyó que, mientras algunos miembros del régimen chavista podían estar tolerando o trabajando con el Tren de Aragua, no había evidencia de una cooperación organizada. De hecho, señalaba cómo tanto Maduro como sus oficiales veían al Tren de Aragua (al que Trump también ha catalogado como organización terrorista) como una amenaza.

Llama la atención también que se impute a Maduro por tráfico de cocaína y no de fentanilo, cuando el presidente estadounidense situó como principal prioridad de su campaña militar en Latinoamérica frenar la entrada de este opioide en el país. “Han estado enviando suficiente de este horrible fentanilo y otras cosas como cocaína y demás, pero el fentanilo ahora mismo es el líder de la manada a la hora de matar a toda nuestra nación, porque una pequeña mota en la cabeza de un alfiler puede matar a alguien”, volvía a decir el sábado en la comparecencia posterior al secuestro de Maduro.

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